Moncofa, temps de fundació, LA CARTA POBLA 2004, 750 aniversari de la carta pobla.








I. EL ORIGINAL

II. SOBRE LA FECHA

III. LOS ACONTECIMIENTOS Y EL TERRITORIO PREVIOS A LA FUNDACIÓN

IV. LOS HOMBRES QUE PARTICIPAN EN EL ACONTECIMIENTO

V. EL LUGAR EN EL QUE SE OTORGA

VI. LAS CARACTERISTICAS JURIDICAS DE LA CAR

TA POBLA

VII. SOBRE LA COPIA

VIII. SOBRE EL ASPECTO DEL ORIGINAL DE LA CARTA POBLA

IX. EL NOBLE QUE OTORGA LA CARTA POBLA

I

Hoc est translatum fideliter, ab originali suo sumptum, decimo sexto kalendas maii anno Domini millesimo ducentesimo quinquagesimo quinto, a quodam instrumento domini Guillermi de Montecateno, sigilato cum sigillo suo maiori pendenti, cuitus tenor talis est:

Noverint universi. Quod nos Guillermus de Montecateno per nos et omnes nostros successores damus et cum hoc presenti instrumento imperpetuum tradimus vobis Bernardo Mestre, Berengario Laurentii, Petro de Villa Fierrer, Berengario Desprats, Bernardo Vins Petro Calvet, Raimundo de Fonderius, Petro Cesaredes, Petro Seguer, Carbonello, Berengario de Pla, Berengario de Serra, Berengario Andree, Arnaldo Marti, Arnaldo Rubiols, Guillermo March, Bernardo March, Bernardi de Prancorons, Johanni de Prancorons, Petro de Podio, Marco Jofrena, Berengario Sifre, Raimundo Sifre, Bernardo Riera, Guillermo Arnaldi, Jacobo Calafat, Petro de Guirona, Guillermo de Castello, Johanni de Vinals, Gilii Ugueto, Berengario Pomar, Berengario Ferrari, Berengario Descorer, Bernardo Caner, Petro Oliva, Raimundo Gelart, Bernardo de Odena et Guillermo de Ribes, et successoribus vestris, et aliis qui vel quibus volueritis ad populandum ad bonum forum et consuetudinem de castro de Nulles quandam nostram alqueream que est in termino de Nules que dicitur Mancofa, cum omnibus terminis suis et pertinenciis, pasquis, erbis, et terris et aquis et affrontationibus et cum omnibus iuribus que eidem pertinent aut pertinere debent aliqua ratione.

Damus in quam in hunc scilicet modum que uniusquisque vestrum detis nobis et nostris pro hereditate, annuatim, decem solidos censuales regalium Valencie, in unoquoque festo Sancti Johannes Babtiste mensis iunii.

Et etiam volumus et retinemus quod hunc ad quator annos vendere nech alienare non valeatis, sine licentia et voluntate nostra et nostrorum.

Et nos et nostri promittimus quod faciemus vos et vestros dictam alqueream cum onmibus suis terminis et iuribus habere, tenere et possidere in pace, sicut alios populatoribus de Nules, ad bonum intellectum et sine enganno.

Quod est actum in castro de Onda, VIº kalendas januarii anno domini M. CC. quinquagesimo quarto.

Sig+num Guillermi de Montecateno predicto qui hec laudamus concedimus, et firmamus, et ut presentis scriptura maiorem habeat firmitatem cum sigillo nostro eam facimus sigillare.

Testes huius rei sunt: P. De Belvis, R. Desprats, P. De Savasoria, Gaucerandus de Montecateno, P. Romeus de Castelleto, Johannem Colles, R. Vitalis, V. Giner, Balaguer Emexer.

Sig+num Arnaldi Garcie, scriptoris nobilis Guillem de Montecateno qui hoc scripsit mandato ipsius.

Sig+num Dominici de Jacca, publici notarii Valencie, testis.

Sig+num Guillermus Gaucerandi, publicus notarius Valentie qui hoc fideliter translatavi die et anno ut in prima linea.[1]

El presente documento, del cual no disponemos del original, sino de una copia de dudosa exactitud, fue publicado en la revista cultural castellonense “ Ayer y hoy” a comienzos del siglo XX por Manuel González, transcrito a partir de un pergamino conservado en el Archivo Histórico Municipal de Nules y desaparecido tras la guerra civil (posiblemente quemado con parte de este archivo) del que se guarda una copia mal efectuada en la colección Melià de Castellón, seguramente se trata de una copia a partir del texto de Manuel González.

Para García Edo es posible que la transcripción no se realizase del original de la notaría de Valencia sino de una mala copia posterior depositada en el archivo de Nules, lo que complicaría, más si cabe su transcripción por alguien sin los conocimientos requeridos.

Se trata de un documento que esta fechado el día 16 de abril de 1255, y que contiene la carta puebla de Moncofa, se copió ante dos notarios públicos de Valencia: Domingo de Jaca, como notario testigo y Guillermo Galcerán, como notario emisor; posiblemente solicitada por el propio Guillem de Montcada, con el objeto de trasladar una copia ante notario, en la capital del nuevo reino de Valencia.

II

A lo largo de los siglos los sistemas que han regido los calendarios han sufrido variaciones muy importantes. El tiempo, no siempre se ha regido tal y como lo conocemos hoy en día, en que casi roza la exactitud con la corrección del año bisiesto. Lo que sí se puede afirmar, es que en todo momento la medición del tiempo ha sido potestad del poder establecido, desde Egipto hasta Roma, base fundamental de los cimientos de nuestro calendario cristiano. Cada época, cada región ha utilizado sistemas diferentes de calendario.

La documentación y las inscripciones antiguas, tienen como referente más importante, el de la fecha, dando lugar a una técnica muy exacta para conocer el equivalente a nuestro calendario ya sea eras, años de la encarnación o de la natividad, o si como única referencia del día y mes aparece una festividad; incluso para otras religiones.

El documento más importante para Moncofa y su historia, es sin duda su “Carta Pobla”, como inicio de su andadura como pueblo con identidad propia bajo los designios de un nuevo Rey Cristiano en un nuevo Reino, el de Valencia. Este inicio requiere como dato más importante del documento, conocer la fecha en que el acto de concesión del privilegio tuvo lugar. Y así el texto nos dice:

Quod est actum in castro de Onda, VIº de kalendas januarii anno domini M. CC. qinquagesimo quarto.

Entre los sistemas que existieron en la baja edad media, para fechar documentos, el más utilizado fue el sistema de KALENDAS. Este sistema de origen romano, consiste en indicar los días que faltan para llegar a los tres momentos determinantes del mes. Kalendas siempre es el primer día de mes; las nonas y los idus varían según dos categorías (en los meses de Marzo, Mayo, Julio y Octubre las nonas comienzan el día 7 y los idus el día 15, en el resto de meses las nonas comienzan el día 5 y los idus el día 13). Las fórmulas para determinar el día equivalente a nuestro calendario actual son las siguientes: para kalendas el número de días del mes anterior más dos, menos la fecha dada, esto determina el día del mes, el mes siempre será el anterior. Por otro lado en las nona e idus tendremos que sumar uno al día en que comienzan, para luego restar la fecha dada, y nos aparecerá el día del calendario actual coincidiendo el mes, con el mes dado. El calendario juliano o romano fue utilizado en el Reino de Valencia hasta el año 1358, juntamente con el año de la encarnación; a partir de esa fecha se utilizó el sistema moderno actual.

Así, aplicando la fórmula expuesta, resultará tras sumar dos a los días del mes anterior de enero, diciembre, treinta y tres, y restando el día dado, seis, es veintisiete, veintisiete del mes anterior, por lo tanto veintisiete de diciembre.

Pero también en la baja edad media se barajaron varios sistemas de medición para los años. Por un lado el anno Nativitatis Domini, y por otro el utilizado en el Reino de Valencia (también en el resto de reinos hispánicos) el anno ab Incarnatione Domini .

El año de la encarnación comienza el veinticinco de marzo, fiesta cristiana de la Anunciación. Pero existen dentro de este sistema otros dos. El sistema Florentino que posponía el comienzo del año al veinticinco de marzo siguiente a nuestro uno de enero, por tanto hay coincidencia de año para las fechas situadas entre el veinticinco de marzo y el 31 de diciembre, mientras que las situadas entre el uno de enero y el veinticuatro de marzo, será un año más al que figure en la fecha del documento. El sistema Pisano anticipaba el inicio del año al veinticinco de marzo anterior a nuestro uno de enero, por tanto la coincidencia se produce entre las fechas situadas entre el uno de enero y el veinticuatro de marzo, mientras que las situadas entre el veinticinco de marzo y el treinta y uno de diciembre, deberemos restar un año al citado en el documento.

Pero el uso del sistema de Pisa fue muy restringido a zonas cercanas a la ciudad italiana. El sistema preponderante fue el sistema de Florencia, por ejemplo en la Cancillería Real de la Corona de Aragón.

Así pues, el anno Domini M. CC. quinquagesimo quarto que aparece en nuestra “carta pobla” es un documento escrito obviamente en la zona de uso del sistema florentino del año de la Encarnación del Señor. Dado que es una fecha, el veintisiete de diciembre, situada en el margen de coincidencia del año del documento con el año actual, debemos fijar como fecha de nuestra Carta Magna, así la fijan autores como Vicent Felip Sampere Cronista oficial de la vila de Nules y Vicente García Edo, autores del libro “Privilegios y concesiones del Término general del Castillo de Nules en época foral 1251-1709”, o Miguel Gual Camarena, autor de “Las cartas pueblas del Reino de Valencia”; en un veintisiete de diciembre de mil doscientos cincuenta y cuatro.

Otros autores, erróneamente, han dado otras fechas para este máximo manuscrito; y así Javier Torres Miralles en su obra Nules, su parroquia arciprestal, cita el 6 de enero de 1254, Sarthou Carreres en su libro Geografía general del Reino de Valencia: provincia de Castellón p.p. 790, recogiendo el testimonio del artículo ya mencionado de M. González; ofrece la misma fecha de seis de enero de 1254, es decir, ambos interpretan la fecha, sin transformar las kalendas, tomándola literalmente, como referencia histórica; M. Carmen Barceló Torres en Notas para una historia. Villavieja, cita el 1 de enero de 1255. También el cronista local E. Pérez daba dos fechas seis de enero o seis de mayo del 1254, citando como fuentes historiadores, sin dar nombres. En el Boletín municipal de Moncofa apareció una breve reseña sobre la carta pobla en el año 1983, siendo esta ocasión la primera, en la que se publicaba la carta pobla para conocimiento general de los habitantes de Moncofa; citando en esta reseña la fecha de 27 de diciembre de 1253, no nombrando autor.

Pero el problema fundamental, lo plantea Vicente García Edo, ya que si bien acepta la fecha de 27 de diciembre de 1254, plantea una cuestión en la transcripción del mes Jannaii dudando si se trata de enero o junio. Añadiendo que terminus quo podría ser, en ese caso, finales de mayo, o terminus ad quem finales de 1254, siendo en este caso enero. La incógnita radica en todo caso dentro del 1254.

No obstante, el trabajo de recuperación imparable que se viene realizando en el archivo histórico municipal de Nules (Castillo de Nules), por la recuperación de información de todos los municipios del histórico marquesado; ha sacado a la luz un nuevo documento que reafirma ya, la inestimable y excelente investigación del profesor García Edo.

Y así, nos encontramos en el libro que contiene el índice de documentos que en el año 1552 se conservaban en el archivo del palacio de los Centelles en Oliva; los pertenecientes a la baronía de Nules. Este libro que se encuentra en el Archivo Histórico Nacional Sección Nobleza, Osuna: legajo 597, doc 2/16 contiene el siguiente texto, que a continuación se transcribe[2]:

Item. Una carta ensa publica forma rebuda per en Arnau Garcia, Notari scrivent del noble Don Guillem de Moncada en lo Castell de Onda sexto calendas januarii anni M. CC. L. IIII. ab la qual lo dit senyor atorga la poblacio de Mancofa a certs homens alli nomenats nomenant Mancofa alqueria en terme de Nules, ab senyal de jii.[3]

Este nuevo documento aporta la prueba necesaria, para confirmar la verdadera fecha de la carta pobla, ya que si bien coincide con la comúnmente reconocida, no podíamos hasta hoy más que conjeturar acerca de ella a partir del artículo de la revista de ayer y hoy, de un gran aficionado a la historia como M. González, que en la trascripción del documento cometió errores, siendo el de la fecha de la copia el de mayor importancia, ya subsanado en su día por García Edo, y definitivamente por la fecha del documento que advierte de la existencia del original, aquí expresada.

III

1233. La alquería árabe de Moncofa quedó totalmente despoblada como consecuencia del auto-destierro que la población musulmana iba realizando a medida que se reconquistaban áreas sin protección de Castillo cercano (situación que se dio en muchas alquerias de la Plana). Lo cierto es que el 16 de julio de 1233, los habitantes de los castillos de Castro, Uixó, Nules y Almenara, vieron incrementarse su población, tras la caída de Borriana en manos de Jaume I. La conquista de Borriana fue un acto de guerra brutal que causó gran impacto, era, sin duda, la voluntad de Jaume I de dejar bien claras sus intenciones, CONQUISTAR EL REINO DE VALENCIA.


Decisiones del rey, como traer a su esposa Na Violant a Borriana y construir el templo del Salvador en la ciudad, son una muestra de fuerza ante los conquistados, que así lo atestiguaron. Durante ese año empezaron a guerrear los caballeros por Onda, Nules, Uxó y Almenara “...i feien bones cavalgades...” .Antes ya había comenzado la campaña militar con la toma de Morella y Ares por parte de Blasco de Alagón, la toma pacífica del castillo de Peñíscola, cuando Jaume I contaba con tan solo 17 años de edad, se produjo en 1235. Guillem de Montcada estuvo en Peñíscola y en Borriana. En este año se realizaron varias expediciones de castigo sobre Onda, Nules, Uxó, Almenara y Almassora, ésta última con éxito, también se tomaron otros castillos por la fuerza y otros por negociación, en todas las comarcas.

1238. La crónica del “Llibre dels feyts” narra que una embajada mora solicitó al rey Don Jaime, poder salir de Borriana camino de Nules sin ser maltratados y así poder llegar sanos y salvos. El rey Jaime dio conformidad. El rey moro de Borriana Zeyt Abuzeit que se había refugiado en Segorbe, hizo concesión el 22 de abril de 1236 al obispo de Segorbe de los castillos que en breve tomaría como suyos “Honda, Nubles, Uxon i Almenara”, pero los acontecimientos se precipitaron por otros derroteros.

Jaime I convocó Cortes en Monzón (Huesca) el 15 de octubre de 1236 con el firme propósito de conquistar Valencia, la observancia de la paz entre sus súbditos y la moneda jaquesa como firma; todo ello en presencia de obispos y nobles, entre ellos Guillem de Montcada. El Castillo de Nules era una pieza en el camino marcado. Si a finales de febrero de 1237 se conquistaba El Puig, a finales del mismo año se anexionaba sin resistencia el castillo de Almenara, desde donde se dispondría a anexionarse el resto de castillos de la comarca. Y cumpliendo lo prometido en las Cortes de Tortosa el 26 de abril de 1225, donde dio continuidad a las concesiones adquiridas por el obispado de Tortosa,[4] la pieza de este encaje que era el término del Castillo de Nules fue conquistada, sin batalla. Un pacto de principios de 1238 (cuaresma), recogido en “El llibre dels feyts de Jaume I, crònica 249, 250 i 251 así lo narra:

249... e quan venc altre dia venc-nos misatge d’Uixó e de Nubles, e de Castro, que si el voliem fer be que ens retrien los castells, plus Almenara havien que ben coneixien que nostre senyor volia que nos haguessem en bona ventura, e nos eixirlos hiem en una torre que enforcada on se part lo terme d’Almenara e d’Uixó, e es contra Almenara prop de la rapita, la qual havia nom Mancofa en temps dels Sarrains. E no voliem dar dia als castells tot en u, que no voliem que la u sabés el pleit de l’altre. E dixem als d’Uixó que eixirem a hora de tercia a ells altre dia. E donam dia als de Nubles al tercer dia que els eixissem al figueral que es sobre Moncofa, e es de llur terme, e que aquí fariem ab cada un nostre pleit. E qui eixissem de cada una de les aljames deu vells dels mellors e del pus poderosos que hi fossen. E, quan parlavem ab los uns, los altres no hi eren. E manam als de Castro que romangessen aquí ab nos, e que fariem aquí llur pleit: e faem llur pleit aquí per quantitat d’ovelles e de cabres, e que vestissem cinc vells, e que els donassem dues cavalgadures. E atorgan-los llur temps ho solien haver sarraïns; e donam-los cinc escuders nostres a cavall que els fossen emparats e deu homens a peu...

251...E puis anam-nos ver ab aquells de Nubles, e fossen escalfats del menjar e del vi. E quan haguen menjat faem nostres cartes e donam-los mil ovelles e cabres, e cinquanta vaques, e a vestir a vint, e dues cavalcadures e anam-nosen ab ells al castell. E sempre mantinent retorn-lo’ns, e leixam-hi nostres alcaids e nostres homens.

Jaume I

Estas crónicas, más que por su rigor histórico (ya se ha dicho que las crónicas tienen más de autobiografía heroica de la conquista que realidad), tienen valor para nosotros, por ser los textos más antiguos en los que aparece el nombre de Moncofa, que también aparece en sus otras acepciones Torre Arcada de Mancofa y Mencofa . Moncofa cuando alude al lugar de la reunión, Mancofa cuando alude a la torre arcada en los manuscritos de Ayamans, Mencofa aparece en los manuscritos de Poblet[5].

La realidad, sin embargo, es fácil de interpretar a partir de las crónicas. Al ver la situación creada: las fatalidades que contaban los exiliados de Borriana y la conquista de El Puig por la fuerza, los moros del Castillo de Almenara, decidieron entregar su suerte al rey cristiano. Los sarracenos del Castillo de Nules supieron defenderse de las acometidas de las tropas de Jaime I, pero caído Almenara, y aislados, optaron por pactar la entrega del castillo; Castro y Uxó optaron por lo mismo. Los más poderosos de estos castillos de La Plana, decidieron que la actitud a seguir era la de Almenara y no la de Borriana o El Puig, y mandaron mensaje al rey cristiano buscando la convivencia entre los dos pueblos, el musulmán y el cristiano. El rey se encontraba en el castillo de Almenara junto a su mujer Na Violant d’Hongria, que acababa de llegar de Borriana. El mensajero les comunicó que los sarracenos de los castillos de Castro, Uxó y Nules, esperaban buen trato del rey al entregarle a éste sin condiciones los tres castillos y sus posesiones. Estos hechos se sucedieron del 6 al 10 de abril de 1238. El rey aceptó la propuesta y dijo al mensajero que dentro de tres días se presentaría él, en un higueral que había cerca de la Rápita o Moncofa (torre arcada), en el término de Nules, prometiéndole que allí arreglarían la capitulación. Encargo al mensajero, que de la aljama de Nules, hiciese salir a diez viejos de los mejores y poderosos que hubiera, a fin de tratar con ellos las condiciones con que se había de entregar el castillo.

...Fuimos a avistarnos con los de Nules, llevando preparado lo necesario para nuestra comida, porque queríamos nos acompañasen en ella los sarracenos, para no tratar con ellos hasta que los manjares y el vino hubiesen calentado la cabeza. Así se hizo, y habiéndoles firmado la escritura con la cual nos obligamos a darles mil entre ovejas y cabras, cincuenta vacas, vestidos para veinte de los suyos y dos caballerías, nos encaminamos juntos al castillo; y hecha la entrega, dejamos allí nuestro alcaide, nuestros hombres y el correspondiente presidio, lo mismo que en las otras fortalezas que nos habían entregado.[6]


Antes del verano de 1238, las piezas del camino de la conquista de Valencia, estaban prácticamente encajadas, los castillos de la Plana ya eran suyos. La costumbre del rey conquistador era enfeudar sus nuevos dominios como homenaje de gratitud a aquellos que le acompañaban en las campañas militares.

1251. Los acontecimientos más importantes documentados, para nuestro municipio, ocurrieron en el periodo de 1251 a 1316. El 17 de febrero de 1251, el obispo Ponç, el prior y el cabildo de Tortosa hacen donación a Guillem de Montcada de la mitad de los diezmos del castillo y Término de Nules a él y a sus descendientes. Se trataba de incentivar el repoblamiento cristiano, a la vez que se le concedían de forma vitalicia, la otra mitad, para potenciar el mejor aprovechamiento de la tierra desde una gestión más cercana. Era inminente que este feudo iría a parar a la casa de los Montcada.[7]

Moncofa quedó enfeudada por el rey Jaume I, junto con es resto del término del castillo de Nules, el dieciséis de septiembre de 1251 en Tamarit (Huesca), en favor de Guillem de Montcada, con el siguiente pergamino(Texto transcrito y traducido [8] como sigue, del original ):

Noverint universi quod nos, Jacobus, Dei gratia rex Aragonum, Maioricarum et Valentie, comes Barchinone et Urgelli et dominus Montis pesulani; per nos et nostros damus et concedimus in feudum, ad consuetudinem Barchinone, vobis viro nobili et dilecto nostro Guillermo de Montecatheno et vestris, in perpetuum, castrum et villam de Nules, quod est in regno Valentie.

Quod castrum et villam, cum alqueriis, turribus, pratis, pascuis, erbis, aquis, lignis, montibus, planis, silvis, garriciis, furnis, molendinis, hominibus et mulieribus cuiuscumque condicionis sint, cum introitibus, exitibus, affrontationibus, terminis, stagnis, piscacionibus venacionibus, cum exercitibus et cavalcatis, questiis, et cum explectetis, ad dandum, vendendum, impignorandum, alenandum, et ad omnes vestras et vestrorum voluntates cuicumque volueritis perpetuo faciendas.

Retinemus autem nobis et nostris, imperpetuum, in dicto castro et villa et eius fortaliciis, potestatem et pacem et guerram, ad consutudinem Barchinone.

Datum apud Tamaritum XVIº kalendas octobris anno Domini Mº CC LIº.

Sig+num Jacobi, Dei gratia regis Aragonum, Maioricarum et Valentie, comitis Barchinone et Urgelli et domini Montispesulani.

Testes sunt: G. De Peralta, Eximenus Pereç de Arenoso, Petrus de Montectheno, Guillermi de Entença, Carroçius.

Sig+num Guillermi Scribe, domini Regis notarium, qui mandato ipsius hec scripsi dicto die et anno prefixis.

La transcripción dice: “Sobre el feu de Nules, del Regne de València.

Sapien tots que Nos, Jaume, per la Gràcia de Déu rei d’Aragó, de Mallorque i de València, comte de Barcelona i d’Urgell, i senyor de Montpeller, per Nos i els nostres, donem i concedim en feu, segons el Costum de Barcelona, a vos, baró noble i dilecte nostre Guillem de Montcada, i als vostres, a perpetuïtat, el castell i vila de Nules, que está al regne de València.

Dit castell i vila de Nules, amb les alqueries, torres, prats, pastures, herbes, aigües, llenyes, muntanyes, planures, boscos, garrigues, forns, molins, homes i dones, de qualsevol condició que siguen, així con entrades, eixides, limits, termes, estanys, peixqueres, vedats, amb el dret d’exercit i cavalcada, de qüestia, i amb totes i cadascuna de les seues pertinences, des del cel a l’abisme, les hajau, tingau, posseïu i gaudiu, _i que pugau donar, vendre, empenyorar, alienar, i fer a perpetuïtat la vostra voluntad i las dels vostres a qualsevulla que vulgueu.

Retenim, però, per a Nos i els nostres, perpètuament, sobre dit castell i fortificacions, la potestat i la pau i la guerra, segons costum de Barcelona.

Donada junt a Tamarit estant, el dia XVI abans de les kalendes d’octubre de l’any del Senyor M.CC.LI.

Signe + de Jaume, per la gràcia de Déu rei d’Aragó, de Mallorques i de València, comte de Barcelona i d’Urgell i senyor de Montpeller.

Són testimonis: Guillem de Peralta, Esimen Peres d’Arenós, Pere de Montcada[9], Guillem d’Entença i Carroç.

Signe + de Guillem Escrivà, notari del senyor rei, qui per manament d’ell escriu açò, l’esmentat dia i any.”

Arxiu de la Corona d’Aragó Cancilleria Reial, Registre 286, fol. 53v.

En definitiva, este ordenamiento vino a ser la antesala de la modificación de la fisionomía de la Plana. Pero el territorio de las zonas rurales de la Plana, cuando el rey llega a la comarca, se encontraba dividido en términos que pertenecían a los castillos o Castros, siendo una Aljama, el conjunto de lugares con asentamiento de población sarracena (musulmanes que solían convivir con algunos mozárabes). El centro de la unidad habitada, era una fortificación situada en la parte alta Hisu, que servía de refugio para los habitantes de las partes bajas ante los ataques que sufrían. En el castro de Nules ( castell de la Vila vella) se encontraban aldeas agrícolas o Qüra, nombre original árabe de donde procede alquería. Moncofa sin duda era una de estas Qüras. La prosperidad que los sarracenos dieron a este tipo de aldeas radicó en el cambio de humedales a marjales o tierras de cultivo, tras secar los terrenos mediante acequias. Los cultivos como el arroz, altramuces, judías negras y listadas, acelgas, alcachofas, berenjenas, zanahorias, calabazas, alubias, guisantes, lentejas, melones, sandías, alfalfa o árboles frutales como higueras, olivos, algarrobos, palmeras de dátiles, nísperos, naranjos, membrilleros, melocotoneros, moreras, y otros, así como la existencia de caza y pesca en los estanques donde vertían las acequias, hicieron de estas alquerías núcleos de población importantes al aprovechar las aguas superficiales, en las zonas más cercanas al mar, este era el aspecto que ofrecían las zonas de huerta, el resto del paisaje ofrecía un aspecto de olivos, higueras, algarrobos y otros, muy diseminados. Las alquerías pobladas comúnmente reconocidas en nuestro castillo eran Aygües Vives, Mezquita, Rápita o Moncofa, Beniezma, Seyt, L’Alcudia, Benicató, Mascarell y Nules, antes de la reconquista.

IV

Es extraordinario, que en nuestra carta pobla figuren los nombres de todos los pobladores que vinieron a ocupar nuestra alqueria, la relación de estos nombres no obedece aparentemente a ningún orden en concreto, entendemos que se debió al dictado de dichos nombres, caso en el cual deberían ser conocidos todos ellos de Guillem de Montcada, a diferencia de la opinión de que se repobló en base a una llamada general, por su diversa procedencia. De ser así, podría ser que vocearan sus nombres al escribano del noble. Otra posibilidad es que estuviesen bajo sus ordenes y que finalizada su etapa de guerreros decidiesen asentarse para traer a sus familias desde los castillos de Cataluña. El número de treinta y siete hace coincidir a muchos autores, de que se trata del número de fuegos de la alquería sarracena. Las características técnicas de la carta pobla serían las siguientes:

Noble que otorga: Guillem de Montcada.

Nuevos pobladores cristianos: 1.Bernat Mestre, 2.Berenguer Llorenç, 3.Pere de Vila Ferrer, 4.Berenguer Desprats, 5.Bernat Vins, 6.Pere Calvet, 7.Raimón de Font de Rius, 8.Pere Cesaredes, 9.Pere Seguer, 10.Carbonell, 11.Berenguer de Pla, 12.Berenguer de Serra, 13.Berenguer Andreu, 14.Arnau Marti, 15.Arnau Rubiols, 16.Guillem March, 17.Bernat March, 18.Bernat de Prancorons, 19.Joan de Prancorons, 20.Pere de Podi, 21.Marc Jofrena, 22.Berenguer Sifre, 23.Bernat Riera, 24.Guillem Arnau, 25.Jacob Calafat, 26.Pere de Girona, 27.Guillem de Castello, 28.Joan de Vinals, 29.Gil Huguet, 30.Berenguer Pomar, 31.Berenguer Ferrasi, 32.Berenguer Descorer, 33.Bernat Canet, 34.Pere Oliva, 35.Raimon Gelart, 36.Bernat de Odena y 37.Guillem de Ribes.[10]

Notarios que certifican: Arnaldi Garcie, como escribano dela carta pobla, único documento en el que aparece como scriptoris nobilis Guillem de Monte-Cateno. Dominici de Jacca y Guillermus Gaucerandi como notarios de la copia en Valencia, el primero como testigo y el segundo cmo notario escribano.

De los testigos: P. De Belvis, R. Desprats, P. De Savasoria, Gaucerandus de Montecateno, P. Romeus de Castelleto, Johannem Colles, R. Vitalis, V. Giner, Balaguer Emexer.

V

Quod est actum in castro de Onda

La respuesta a la pregunta no planteada hasta ahora, de por qué en el castillo de Onda y no en el castillo de Nules, debemos buscarla en la relación de testigos. En ella nos aparece Galcerandus de Montecateno. Este Montcada no ha sido nombrado en los estudios que sobre la carta pobla se han venido reseñando, pero su ubicación en el linaje de la familia parece como un eslabón perdido. No se sabe con exactitud si fue hijo de Guillem de Montcada+1278, pero si se sabe que falleció en 1276, antes que él ; también se sabe que fue señor de Eslida y que casó con Estefanía señora de Onda, matrimonio del cual nació, quién heredaría el señorío de Nules Guillem Ramón de Montcada. Quizás heridas de una batalla, hacían permanecer a Galcerán junto a su esposa en el castillo de Onda, del cual ostentaba el señorío, y su padre estuviese junto a él y su nieto en esos momentos, acompañado de su séquito y decidiesen en ese momento otorgar carta pobla a Moncofa. Lo que si es evidente que Galcerán de Montcada no fue nunca señor de Nules, motivo por el cual, no se le ubica en esta rama de los Montcada y se entiende que Guillem Ramón de Montcada era hermano de Ramón III de Montcada y estos, los dos únicos hijos de nuestro Guillem de Montcada. De otro modo no tendría explicación el nombrar heredero a su nieto en vida de su hijo, ya que su nieto fue señor de Nules desde 1258 hasta 1295. En todo caso la relación de parentesco entre estos dos Montcada, es la única explicación de la elección del lugar para otorgar nuestra carta pobla.

VI

Sobre el carácter jurídico, decir que para García Edo, nuestra carta pobla, se trataría de un establecimiento aldeano y vecinal, ya que no hay testimonio que acredite el nuevo asentamiento como agrario, en lo fundamental, sino que más bien se trata de una repoblación de una aldea ya existente, como acredita alchaeram que est in termino de Nules, para fundar una nueva comunidad cristiana, bajo el bonum forum et consuetudinem de castro de Nulles del que no hay constancia por no conservarse la carta pobla de Nules, según los Usatges de Barcelona.

En lo fiscal presenta una clara referencia a una prestación personal, manifestada en la entrega anual que cada uno de los donatarios habría de efectuar al señor Guillem de Montcada, por un importe de diez sueldos, pagaderos en la festividad de San Juan Bautista, y que en conjunto ascenderían a un montante de trescientos setenta sueldos.

También existe una retención de la libre disposición de venta de las propiedades donadas, de cuatro años, común en los enfeudos de la época.

La carta pobla en cuanto al aspecto jurídico formal, presenta un carácter unilateral que queda definido por Arcadi García: El señor otorga las condiciones de repoblación de forma preceptiva, según un esquema legislativo ya establecido.

Guillem de Montcada, concede las condiciones de repoblación y los donatarios se supone que las aceptan, y se cita sus nombres ya que estarían presentes y lo aceptarían de hecho. Estos donatarios de procedencia catalana en su totalidad pero dispersa en el ámbito geográfico, al no encontrar todos sus nombres en el Llibre del repartiment de Valencia se supone que algunos fueron convocados expresamente para esta repoblación.

El aspecto normativo, como en tantos documentos medievales, recoge un estado de derecho preexistente, que ya hemos citado.


VII

Para Vicente García Edo, la transcripción de la revista Ayer y Hoy de la copia, plantea un primer problema de fechas, ya que se produce un conflicto al fechar la copia antes que el original.

... ab originali suo sumptum, decimo sexto kalendas maii anno Domini millesimo ducentesimo quinquagesimo quarto, a quodam instrumento domini Guillermi de Montecateno,...

Por el mismo sistema que deducimos la fecha de la carta pobla, esta copia se realizaría en Valencia el 16 de abril de 1254, lo cual no es posible ya que la fecha de la carta es 27 de diciembre de 1254.

Para solucionar este problema García Edo acude a documentos redactados por el notario Guillem Galcerá y atribuye la confusión de M. González, a las abreviaturas empleadas por este notario para las palabras latinas quarto y quinto común en la letra gótica y en los notarios del siglo XIII, lógica por otra parte dados los muchos errores fácilmente detectables en la transcripción de principios del siglo XX. Así la fecha pasaría a ser 16 de abril de 1255, entrando en lógico transcurrir.

Los notarios aparecen documentados en Valencia a través de pergaminos conservados de sus escribanías. Domingo de Jaca, que actuó como testigo, aparece documentado entre los años 1253/1257. Sin embargo Guillem Galcerá tiene una mayor trayectoria 1240/1270 (los notarios de Valencia nacieron en noviembre de 1239, un año después de la conquista de la ciudad) perteneciendo a los primeros representantes notariales de la ciudad.


VIII

Sobre el aspecto del original de la Carta pobla, se trataría de un pergamino pequeño, dado lo reducido del contenido del texto, y el celo en el ahorro de este material en la época. El sello de Guillem de Montcada cuñado en lacre, pendía en el pergamino, como se cita expresamente

...quodam imtro Domini Guillermi de Monte-Cateno cigillato cum sigillo suo maiosi pendenti...

y que lo sitúa en la línea de los documentos señoriales de la época, que así lo tenían. La escritura del documento no debió ser muy practicada, puesto que no se conoce ningún otro escrito al escribano Arnaldi Garcie. No obstante resultaría interesante pues incurriría en pocas abreviaturas, tan comunes, por otro lado en aquella época.

IX

CONTEXTO HISTÓRICO DE GUILLEM DE MONTCADA


La historia de la familia a la que pertenece Guillem de Montcada, fundador de Moncofa, además de ser interesante de por si, lo es por su gran participación en la vida política, social y económica de la Europa post-carolingia, y en los cambios de la época estimulados por los aumentos de población y de producción que se produjeron a principios del siglo XI.

Se construyeron docenas de castillos que reflejaban el ambiente militar que se vivía en la época, a la vez que aprecían los señores de dichos castillos, marcando las reglas; y situándose en lo más alto de esta nueva estructura feudal se encontraban los reyes y los príncipes. Todos ellos diseñaron los cimientos del mundo cristiano y sus nuevos estados, con una fuerza militar de caballeros leales a la autoridad de un rey o príncipe.

En Cataluña, los Condes de Barcelona se situaron en lo más alto y su poder, y ánimo militar expansionista, miraban con ambición hacia las zonas del midi francés, más si cabe a partir del año 1162, que con la unión dinástica con Aragón, los príncipes de Cataluña y condes de Barcelona, tendrían el título de rey. Pero este ánimo se vio truncado cuando en la batalla de Muret en el año 1213, las intenciones expansionistas de Pere I, le costaron la vida.

En esos momentos se produce un cambio estratégico en los planes expansionistas de la corona de Aragón, las miradas se volvieron hacia los reinos musulmanes de Valencia y las Islas Baleares[11]. La reconquista comenzó a fraguarse, y en el siglo XIII, el siglo de Guillem de Montcada, alcanzó los objetivos que se había marcado.

EL PRIMER MONTCADA.

Ya en el año 1002, encontramos documentado un “noble y testigo” llamado Guillem de Vacarisses, y en el año 1014 volvemos a encontrarlo como vicario de Vacarisses y Muntanyola. Su padre fue Sunifred Vizconde de Girona y propietario del castillo de Malla, su tío Sisesmund d’Oló era propietario de un castillo vecino; Oló; su hermano fue Ramón Sunifred archidiácono de Barcelona y su hermano Bernat Sunifred o Rovira, aparece documentado y muy ligado a los Condes de Barcelona. Guillem de Vacarisses residía en el Castell de Muntanyola en el 1033 y fallece en el año 1039, como Guillem I de Montcada, sin duda como era costumbre de la época, al adquirir nuevos títulos, así, se comenzaba un nuevo linaje de más prestigio, en este caso, por la incorporación a su patrimonio del señorío de Montcada e incorporarse al grupo de privilegiados del entorno de los condes. En el 1017 fallece el conde de Barcelona Ramón Borrell, momento en el que se produce una agitación política, en la que termina por imponerse Ramón Berenguer sobre los señores feudales con pretensiones de su entorno, reafirmándoles sus derechos y ganándose su lealtad, Guillem y sus hermanos estuvieron entre los que el conde denominó sus mejores hombres, su “mennada” o casa. Guillem Ramón I fue nombrado senescal y Guillem de Vacarisses recibió enfeudo del señorío de Montcada en el año 1023. También en ese periodo casó con Adelaida Claramunt rica heredera de un importante patrimonio; boda que pudo llegar de la mano de Emerssenda, madre del conde Ramón Berenguer, la cual comprometió, por obtener apoyos en la familia de Guillem hijo de Sunifred, para que su hijo Ramón Berenguer, se hiciera con el título de Conde de Barcelona, comprometió el señorío de Montcada, al que siempre guardaría apego, por ser muy fuerte económicamente hablando . Fruto de su matrimonio nacieron seis hijos: Berenguer Guillem que fue archidiácono de Barcelona del 1048 al 1063 con su fallecimiento el cargo pasó a su hermano Bernat Guillem hasta 1095, Renard Guillem que fundó el linaje de “la roca” y falleció en el 1101, Guillem Guillem y Riambau Guillem de Montcada que fallecieron en el 1064 y 1067 sin descendencia, y por último quien si heredó el señorío de Montcada junto con el de Vacarisses y Muntanyola Ramón Guillem I de Montcada. Fruto de su buena relación con el conde de Barcelona le vendió el castillo de Montcada en el año 1062, falleció en el 1080 con un único heredero, ya que su otro hijo falleció antes que él sin contraer matrimonio, fue Berenguer Ramón I de Montcada. Tras la clausura de su hijo Guillem, fallecido en el 1134; quedó sin herederos por lo que dispuso un acuerdo de herencia con su primo Guillem Renard de La Roca, hijo de su tío Renard Guillem en el 1101, pero al nacer en el 1117 fruto de su matrimonio con Emerssenda su hija Beatriu de Montcada, se disolvió el acuerdo en favor de esta. Berenguer Ramón falleció en el 1135.

LOS MOTCADA SENESCALES

Beatriu de Montcada +1162, casó con el conocido como gran senescal Guillem Ramón II, eran los tiempos en que era conde de Barcelona Ramón Berenguer IV en el año 1120. Guillem Ramón II tuvo un gran protagonismo debido al cargo de senescal, que le llevó a ser regente con Alfonso I. La concentración de poder de este matrimonio, fue muy elevada, siendo el señorío de Montcada el de mayor importancia por lo que también fue conocido como Guillem Ramón de Montcada. De sus cinco hijos, dos asumen la continuidad de los Montcada Guillem Ramón I de Montcada +1172 como Vizconde de Bearn y señor de la baronía de Montcada y Ramón I de Montcada senescal del conde y señor de Tortosa y Fraga +1191.

Ramón I de Montcada fue el cuarto senescal y tuvo tres hijos con Ramona de Tornamira, Berenguer de Montcada +1229, Guillem Ramón de Montcada + 1228 que fue quinto senescal y Ramón II de Montcada +1229, fallecidos en Mallorca.

Ramón II de Montcada casó con Galbors y ostentó los señoríos de Tortosa y dueño de los castillos de Lleida y de Peñíscola; fue consejero y embajador de Jaume I, manejaba las aguas del Mediterráneo de Barcelona a Pisa, incluso Constantinopla, en su nombre. Tuvo cuatro hijas Geralda, Aurembiaix, Ramona y Guillema, y dos hijos Pere de Montcada, que fue maestre del temple +1282 y nuestro GUILLEM DE MONTCADA.


GUILLEM DE MONTCADA: SEÑOR DE NULES Y FUNDADOR DE MONCOFA

Guillem de Montcada casó con Alamanda de Querol en primeras nupcias y con Margarida de Narbona en segundas nupcias. Gozó como su padre de la confianza de Jaume I, estuvo con su padre y sus tíos en Mallorca donde los perdió en la batalla, su nombre figura entre aquellos que sitiaron Borriana 1233, y en el asedio de Valencia 1238, en la toma de Xàtiva 1244, en la toma del Castillo de Bihar 1245 con 60 ballesteros de su señorío de Tortosa, estuvo también en la fundación del Monasterio de Benifassà, y en las cortes de Monzón. Fue alcaide de Xativa en las fortificaciones de la frontera en el 1247, encargándose de su defensa con “sesenta de a caballo escogidos entre caballeros y escuderos. Fue V señor de Tortosa, I de Fraga 1255, I señor de Nules 1251-1258, II señor de Artana (posterior al “repartiment”) en 1258. Tuvo dos hijos Ramón III de Montcada y Guillem Ramón de Montcada[12], este fue señor de Nules y Artana hasta el año +1295; casó con Maria Peris 1258, momento en el cual su padre le dio el señorío de Nules y Artana, matrimonio del que constan dos herederos Guillem Ramón y Ramón de Montcada señor de Nules de 1295 a 1316.

Ramón de Montcada casó con Elisenda de Sarrià y durante este periodo, se consumaron graves problemas sobre las finanzas de este Montcada[13], los derechos de Moncofa fueron vendidos en 1309 a Bernat de Espulgues por 19.500 sueldos reales de Valencia y los de la pobla de Nules fueron vendidos a Berenguer de Tovia por 60.000 sueldos, los derechos de Moncofa a su vez fueron vendidos ese mismo año a Ot de Montcada por 30.530 sueldos reales de Valencia. Ot descendiente del tío de nuestro fundador, devolvió o vendió a su familiar Señor de Nules en 1310 los derechos del señorío, pero Ramón de Montcada, víctima de hipotecas y deudas, de nuevo tuvo que vender junto a los derechos de Beniesma, en 1314 a Gilabert de Noguera, aunque posteriormente volvieron todos a sus manos. Finalmente los entregó como parte de las capitulaciones matrimoniales, a su hija Blanca de Montcada al casarse con Gilabert de Centelles, con el cual Ramón de Montcada ya tenía compromisos de venta, compromisos que Gilalbert de Centelles llevó a término comprando todo el Castillo de Nules y sus términos por 250.000 sueldos reales de Valencia teniendo ya la propiedad del Castillo de Nules y la de sus derechos. Con su matrimonio obtuvo el señorío que ejerció a partir de 1315, él y su linaje, desapareciendo así definitivamente los Montcada que fundaron Nules y Moncofa, tras aquel enfeudo del año 1251 que, para él y para los suyos recibiese del rey y amigo Jaume I; aquel Castillo musulmán de Nules que Guillem de Montcada tanto ansió, por el que luchó y al que quiso dar prosperidad, como lo demostró con hechos como el de nuestra CARTA POBLA.



[1] Corrección realizada por Vicente García Edo a partir de la transcripción de Manuel González.

[2] Transcripción de Vicent.Felip.

[3] Ubicación del documento en el archivo del Palacio de los Centelles.

[4] 31 de diciembre de 1148 tras conquistar Tortosa, el conde Ramón Berenguer IV otorgó la carta de dotación de la catedral de la citada ciudad, estableciendo como limites de la diócesis del mismo nombre, en su extremo sur, los castillos de Almenara y Nules, en reconocimiento a la magnitud de esta diocesis antes de la dominación musulmana. La cita “Nullis cum suis terminis” en la ratificación de 28 de noviembre de 1178 de lo otorgado en el 1148 es la primera constancia documentada del nombre de Nules).Posteriormente en abril de 1224 Jaime I confirmaría estos límites.

[5] Mencosa parece aludir a torres arcadas que se encontraban en la Valencia musulmana como las de Montcada, Museros y Foyos. Esta acepción, fusionada con la utilizada por los sarracenos para el cesto de higos, muy usado en la zona, koffi, podrian ser el origen de la palabra Moncofa, siendo sus habitantes, menkoffins de las 37 casas de la alquería sarracena.

[6] De Javier Torres Miralles

[7] Evidentemente no hubo expulsión de sarracenos, y sí la creación de una pobla nueva: La Pobla de Nules, los sarracenos quedaron en la Vila Vella.

[8] De Vicent Felip Sampere

[9] Pere de Montcada era hermano de nuestro Guillem de Montcada.

[10] Los nombres han sido traducidos sin animo de rigor. Todos ellos de origen catalán, apuntando García Edo como procedencia los municipios de Agramunt, Vilanova i la Geltrú, Figueres, Anglesola, Valls, Artesa de Segre o de la misma Barcelona.

[11] Varios miembros de la familia Montcada participaron en la conquista, perdiendo la vida algunos de ellos lo que ocasionó un retroceso en su nivel de poder.

[12] Existen divergencias sobre este extremo, ya aclaradas el capítulo del lugar del otorgamiento de la carta pobla: Onda.

[13] Los problemas económicos fueron las escasas aportaciónes de su madre y de su mujer en dote, para afrontar junto al patrimonio de los Montcada cada vez más disperso, la economía de guerra y seguimiento al rey que ejercián por linaje.